Estar considerado entre los grandes
clásicos del pensamiento es un orgullo para mí, soy Platón: el de ancha
espalda; viví en Atenas, en la gran cuna de la civilización de Occidente, soy
discípulo de Sócrates, quien ya se dio a conocer en este block, y a su vez, soy
maestro del gran Aristóteles; pertenecí a una familia de aristócratas griegos,
por lo que mi pensamiento se ve influenciado de gran manera por la política o
sea el orden de la sociedad, este punto casi me causa la muerte por pretender
instaurar en Sicilia y en Ciracusa mi visión del Estado ideal.
Un aporte del que me siento orgulloso,
es el haber organizado la Academia: centro donde se buscaba estudiar todo el
conocimiento en conjunto, aunque al irse desarrollando este estudio fueron
naciendo especializaciones tales como: la lógica, la ética y la física, entre
otras. Esta institución existió durante más de 8 siglos, hasta que el emperador
Justiniano I, la clausuro al pensar que las escuelas paganas atentaban contra
el cristianismo.
Junto al más sabio de los maestros,
Sócrates, me convencí de que habían realidades cognoscibles, permanentes y me di
cuenta que no pertenecían al orden de lo sensible, que es lo que se encuentra
en el ámbito de lo que siempre deviene y nunca es, sino que pertenece a la
naturaleza de lo inteligible, es decir de donde se encuentran las Ideas.
En este mundo de las Ideas, considero
que los entes del mundo sensible son imperfectos y deficientes, y son un
reflejo que participan de otros entes perfectos y a su vez, autónomos que son
las Ideas, las cuales poseen un carácter ontológico muy superior siendo el
mundo sensible unas pálidas copias de las Ideas. Cada Idea, es al mismo tiempo única
e inmutable, mientras las copias del mundo sensible son múltiples y cambiantes,
como afirmo en mi obra de la República.
A mi entender, la única forma de acceder
a la realidad inteligible es mediante la razón y el entendimiento, por tanto el
papel de los sentidos queda relegado y los considero engañosos; originándome
esto la necesidad de plantear que en el hombre es da una dualidad de cuerpo (perteneciente
a lo sensible) y del alma (ligado al mundo de las Ideas). Yo considero, que el
alma se constituye por tres virtudes muy unidas a los diferentes componentes de
la misma, siendo presentada de la siguiente manera: la sabiduría en la razón,
la fortaleza en el ánimo y la templanza ante los apetitos.
Desde estas tres características del
alma, me permito realizar la división de las clases en la Sociedad, que a su
vez es donde se alcanza la plenitud de la existencia humana en la práctica de
la política, donde los filósofos son quienes han de gobernar y organizar a la
polis, la virtud que les corresponde es la sabiduría; los guerreros son los
dispensadores del orden y de la defensa, bajo la virtud de la fortaleza; y el
pueblo encargado de las actividades productivas, caracterizados por la virtud
de la templanza. Siendo la verdadera justicia lograda de forma colectiva, al
momento que cada individuo se integre plena y afanosamente en el papel que le
corresponde, a la vez que subordinen sus intereses a los del Estado ideal. Siendo
aun en la actualidad, esta clasificación tomada por las diferentes formas de
gobierno, aunque en la práctica no se cumpla y nadie cumpla su papel
verdaderamente.
Considero que la mejor forma de gobierno
es la aristocracia, es el gobierno ideal, aunque no descarto la timocracia (basada
en el honor y las propiedades que posee), la oligarquía, la tiranía y la
democracia, aunque de esta última soy contrario.
El método o la manera de expresar mi
pensamiento y mis enseñanzas, que he compartido anteriormente, es el diálogo
donde en su gran mayoría Sócrates es el personaje principal que direcciona los
debates filosóficos con distintos interlocutores, donde con esos interlocutores
entretejen y desarrollan el tema propuesto o la formulación presentada, a veces
pero en pocas ocasiones uso los monólogos como medio de transmisión de
conocimientos.
Como anécdota, certifico como real a la
denominada isla pérdida de la Atlántida, ya que en mis obras de Timeo y de
Critias, uso la expresión griega “alethinos logos” que es igual a “historia que
era verdadera” al hablar sobre ella, por tanto no es una fabula o mito.
Para concluir, les dejaré una analogía
que encierra mi postulado: “el cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre
que lo conduce; el pensamiento las riendas; y los sentidos los caballos”
Luis
Gustavo Zambrano
(Bohemio
del XXI)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario