domingo, 8 de septiembre de 2013

PLATÓN (427 a.C - 347 a.C)

Estar considerado entre los grandes clásicos del pensamiento es un orgullo para mí, soy Platón: el de ancha espalda; viví en Atenas, en la gran cuna de la civilización de Occidente, soy discípulo de Sócrates, quien ya se dio a conocer en este block, y a su vez, soy maestro del gran Aristóteles; pertenecí a una familia de aristócratas griegos, por lo que mi pensamiento se ve influenciado de gran manera por la política o sea el orden de la sociedad, este punto casi me causa la muerte por pretender instaurar en Sicilia y en Ciracusa mi visión del Estado ideal.
Un aporte del que me siento orgulloso, es el haber organizado la Academia: centro donde se buscaba estudiar todo el conocimiento en conjunto, aunque al irse desarrollando este estudio fueron naciendo especializaciones tales como: la lógica, la ética y la física, entre otras. Esta institución existió durante más de 8 siglos, hasta que el emperador Justiniano I, la clausuro al pensar que las escuelas paganas atentaban contra el cristianismo.
Junto al más sabio de los maestros, Sócrates, me convencí de que habían realidades cognoscibles, permanentes y me di cuenta que no pertenecían al orden de lo sensible, que es lo que se encuentra en el ámbito de lo que siempre deviene y nunca es, sino que pertenece a la naturaleza de lo inteligible, es decir de donde se encuentran las Ideas.
En este mundo de las Ideas, considero que los entes del mundo sensible son imperfectos y deficientes, y son un reflejo que participan de otros entes perfectos y a su vez, autónomos que son las Ideas, las cuales poseen un carácter ontológico muy superior siendo el mundo sensible unas pálidas copias de las Ideas. Cada Idea, es al mismo tiempo única e inmutable, mientras las copias del mundo sensible son múltiples y cambiantes, como afirmo en mi obra de la República.
A mi entender, la única forma de acceder a la realidad inteligible es mediante la razón y el entendimiento, por tanto el papel de los sentidos queda relegado y los considero engañosos; originándome esto la necesidad de plantear que en el hombre es da una dualidad de cuerpo (perteneciente a lo sensible) y del alma (ligado al mundo de las Ideas). Yo considero, que el alma se constituye por tres virtudes muy unidas a los diferentes componentes de la misma, siendo presentada de la siguiente manera: la sabiduría en la razón, la fortaleza en el ánimo y la templanza ante los apetitos.
Desde estas tres características del alma, me permito realizar la división de las clases en la Sociedad, que a su vez es donde se alcanza la plenitud de la existencia humana en la práctica de la política, donde los filósofos son quienes han de gobernar y organizar a la polis, la virtud que les corresponde es la sabiduría; los guerreros son los dispensadores del orden y de la defensa, bajo la virtud de la fortaleza; y el pueblo encargado de las actividades productivas, caracterizados por la virtud de la templanza. Siendo la verdadera justicia lograda de forma colectiva, al momento que cada individuo se integre plena y afanosamente en el papel que le corresponde, a la vez que subordinen sus intereses a los del Estado ideal. Siendo aun en la actualidad, esta clasificación tomada por las diferentes formas de gobierno, aunque en la práctica no se cumpla y nadie cumpla su papel verdaderamente.
Considero que la mejor forma de gobierno es la aristocracia, es el gobierno ideal, aunque no descarto la timocracia (basada en el honor y las propiedades que posee), la oligarquía, la tiranía y la democracia, aunque de esta última soy contrario.
El método o la manera de expresar mi pensamiento y mis enseñanzas, que he compartido anteriormente, es el diálogo donde en su gran mayoría Sócrates es el personaje principal que direcciona los debates filosóficos con distintos interlocutores, donde con esos interlocutores entretejen y desarrollan el tema propuesto o la formulación presentada, a veces pero en pocas ocasiones uso los monólogos como medio de transmisión de conocimientos.
Como anécdota, certifico como real a la denominada isla pérdida de la Atlántida, ya que en mis obras de Timeo y de Critias, uso la expresión griega “alethinos logos” que es igual a “historia que era verdadera” al hablar sobre ella, por tanto no es una fabula o mito.
Para concluir, les dejaré una analogía que encierra mi postulado: “el cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento las riendas; y los sentidos los caballos”

Luis Gustavo Zambrano

(Bohemio del XXI)

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