domingo, 22 de septiembre de 2013

La Supermodernidad: ¡La Postmodernidad ha muero!

(Tomado mi trabajo de grado, capítulo IV)
Este término, es utilizado por Paniagua (2010) en su ensayo ¡La Postmodernidad ha muerto!, este escritor tasa el fin de la postmodernidad con la liberación total de la economía, que se impone al comunismo fracasado. Este fin de la postmodernidad se enmarca “con el fin de la Era Soviética y la caída simbólica, en 1989, del muro de Berlín” (p. 4). Junto con este acontecimiento, coloca la globalización como punto de partida de la Supermodernidad, y define la globalización como “la mundialización del liberalismo económico como modelo” (p. 4), y es fechado en 1989, con la caída del muro de Berlín. Otro punto característico, es el surgimiento del Internet. Para Paniagua (2010), con el Internet se “expande la fronteras de la comunicación y la información de manera prodigiosa, algo totalmente inédito en la historia de la humanidad y como sigue de la nueva Época Supermoderna” (p. 4), esta implementación tan vertiginosa se da en el año 1992.
Paniagua (2010), ve que la Postmodernidad está influida en su desarrollo por la tecnología y las tendencias consumistas ambas diferenciadas entre sí, pero que en la Supermodernidad “lo está bajo el consumismo exacerbado y la alta tecnología… ya la relación del humano con la tecnología es distinta, pues su dependencia pasa a formar parte de su manera de vivir como algo imprescindible” (p. 4) o lo que es lo mismo, la vida es regida por la telefonía móvil, computadores, video juegos…

Características
1. La Supermodernidad se identifica por la “simulación que supone los presuntos valores beneficiarios del liberalismo económico, las dictaduras disfrazadas como democracia, el respeto de los derechos humanos a conveniencia, y sí, que sí, la lógica tecnocientífica” (Paniagua, 2010, p. 5), es decir se basa en una hipocresía con la que se disfraza la realidad socio-económica según la conveniencia de unos pocos sobre las libertades de la mayoría.
2. El individuo se ve alienado por el sistema político-económico, “es la cultura del consumismo exacerbado y de la imagen que se desprende de lo material, del tanto tienes vales” (p. 5)
3. Tras la caída del muro de Berlín y la caída del sistema comunista, el mundo se volvió a dividir “esta vez, en los bloques con una manera totalmente distinta de entender la realidad, y bajo el influjo de tradiciones marcadas por los mandatos dominantes” (p. 5). Esta nueva división se encuentra marcada por el sentir religioso y por ende, ultraconservadores regidas por “los cultos monoteístas, cuyos dioses fueron inventados por los hombres, para dar sustento y respuesta a las incógnitas sobre la existencia” (p. 5) y no solo para dar respuestas irracionales, sino que “sólo han servido para generar violencia y promover lo contrario de lo que la lógica se desprende de los atributos que debería tener la divinidad” (p. 5), esto lo Nietzsche lo denomina como la compasión que es el peor mal de los débiles moralistas.
Estos dos bloques son el “islamismo intransigente, esquizofrénico, se vale de la violencia para alejarse de cualquier valor que pudiera ser avalado por un dios verdadero” (Paniagua, 2010, p. 5) y la Iglesia Católica que desde tiempos pasados ha utilizado esos mismos métodos.
Por tanto, los hilos que mueven a la Supermodernidad son: “la falta de valores, la simulación, la alienación del individuo por el poder y por el sistema económico consumista, la adicción tecnológica y esquizofrenia religiosa, son los valores de una nueva Época Supermoderna sumida en la banalidad” (p. 6). Ante esto, Paniagua (2010) seguramente siguiendo al espíritu Nietzscheano del Superhombre que restablece los valores y dicta lo que es necesario, habla que “habrá que esperar… el nacimiento del hombre Posthumano, ése que vivirá en paz en este planeta tras el derrumbe de la actual Humanidad” (p. 6).

En definitiva, la actualidad del Siglo XXI se encuentra enmarcada en la condición Postmoderna aunque existan voces que proclamen una nueva era basada en la economía y la tecnología. Esta se encuentra enmarcada en la postmodernidad, porque aunque es verdad que se encuentran las religiones aflorando y marcando los cursos tanto de Oriente como Occidente, no es menos cierto que la individualidad impera ante los constructos religiosos, políticos, económicos y sociales, y se mantiene ante todo, la característica principal de la condición Postmoderna, que es la de la interpretación subjetiva de la realidad que dan ocasión a los microrrelatos, que se reflejan en cuantas verdades como realidades existan, esto absorbe el uso de la tecnología y al consumismo porque siempre van orientados a complacer la manera propia de pensar y de sentirse.
Luis Gustavo Zambrano
Bohemio del XXI

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