(Tomado mi trabajo de grado, capítulo IV)
Este
término, es utilizado por Paniagua (2010) en su ensayo ¡La Postmodernidad ha
muerto!, este escritor tasa el fin de la postmodernidad con la liberación total
de la economía, que se impone al comunismo fracasado. Este fin de la
postmodernidad se enmarca “con el fin de la Era Soviética y la caída simbólica,
en 1989, del muro de Berlín” (p. 4). Junto con este acontecimiento, coloca la
globalización como punto de partida de la Supermodernidad, y define la
globalización como “la mundialización del liberalismo económico como modelo” (p.
4), y es fechado en 1989, con la caída del muro de Berlín. Otro punto
característico, es el surgimiento del Internet. Para Paniagua (2010), con el
Internet se “expande la fronteras de la comunicación y la información de manera
prodigiosa, algo totalmente inédito en la historia de la humanidad y como sigue
de la nueva Época Supermoderna” (p. 4), esta implementación tan vertiginosa se
da en el año 1992.
Paniagua
(2010), ve que la Postmodernidad está influida en su desarrollo por la
tecnología y las tendencias consumistas ambas diferenciadas entre sí, pero que
en la Supermodernidad “lo está bajo el consumismo exacerbado y la alta
tecnología… ya la relación del humano con la tecnología es distinta, pues su
dependencia pasa a formar parte de su manera de vivir como algo imprescindible”
(p. 4) o lo que es lo mismo, la vida es regida por la telefonía móvil,
computadores, video juegos…
Características
1.
La Supermodernidad se identifica por la “simulación que supone los presuntos
valores beneficiarios del liberalismo económico, las dictaduras disfrazadas
como democracia, el respeto de los derechos humanos a conveniencia, y sí, que
sí, la lógica tecnocientífica” (Paniagua, 2010, p. 5), es decir se basa en una
hipocresía con la que se disfraza la realidad socio-económica según la
conveniencia de unos pocos sobre las libertades de la mayoría.
2.
El individuo se ve alienado por el sistema político-económico, “es la cultura
del consumismo exacerbado y de la imagen que se desprende de lo material, del
tanto tienes vales” (p. 5)
3.
Tras la caída del muro de Berlín y la caída del sistema comunista, el mundo se
volvió a dividir “esta vez, en los bloques con una manera totalmente distinta
de entender la realidad, y bajo el influjo de tradiciones marcadas por los
mandatos dominantes” (p. 5). Esta nueva división se encuentra marcada por el
sentir religioso y por ende, ultraconservadores regidas por “los cultos monoteístas,
cuyos dioses fueron inventados por los hombres, para dar sustento y respuesta a
las incógnitas sobre la existencia” (p. 5) y no solo para dar respuestas
irracionales, sino que “sólo han servido para generar violencia y promover lo
contrario de lo que la lógica se desprende de los atributos que debería tener la
divinidad” (p. 5), esto lo Nietzsche lo denomina como la compasión que es el
peor mal de los débiles moralistas.
Estos
dos bloques son el “islamismo intransigente, esquizofrénico, se vale de la violencia
para alejarse de cualquier valor que pudiera ser avalado por un dios verdadero”
(Paniagua, 2010, p. 5) y la Iglesia Católica que desde tiempos pasados ha
utilizado esos mismos métodos.
Por
tanto, los hilos que mueven a la Supermodernidad son: “la falta de valores, la
simulación, la alienación del individuo por el poder y por el sistema económico
consumista, la adicción tecnológica y esquizofrenia religiosa, son los valores
de una nueva Época Supermoderna sumida en la banalidad” (p. 6). Ante esto, Paniagua
(2010) seguramente siguiendo al espíritu Nietzscheano del Superhombre que
restablece los valores y dicta lo que es necesario, habla que “habrá que
esperar… el nacimiento del hombre Posthumano, ése que vivirá en paz en este
planeta tras el derrumbe de la actual Humanidad” (p. 6).
En
definitiva, la actualidad del Siglo XXI se encuentra enmarcada en la condición
Postmoderna aunque existan voces que proclamen una nueva era basada en la
economía y la tecnología. Esta se encuentra enmarcada en la postmodernidad,
porque aunque es verdad que se encuentran las religiones aflorando y marcando
los cursos tanto de Oriente como Occidente, no es menos cierto que la
individualidad impera ante los constructos religiosos, políticos, económicos y
sociales, y se mantiene ante todo, la característica principal de la condición
Postmoderna, que es la de la interpretación subjetiva de la realidad que dan
ocasión a los microrrelatos, que se reflejan en cuantas verdades como
realidades existan, esto absorbe el uso de la tecnología y al consumismo porque
siempre van orientados a complacer la manera propia de pensar y de sentirse.
Luis Gustavo Zambrano
Bohemio del XXI
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