domingo, 1 de septiembre de 2013

LA MITOLOGÍA DE LOS ÚLTIMOS 6 SIGLOS


 Desde la culminación de la Edad Media, a finales del siglo XV, la humanidad se ha encontrado inmersa en tres momentos bien definidos; cada uno de estos momentos tienen sus propias particularidades, las cuales se pueden explicar desde cuatro figuras de la mitología griega, que guardan en su respectivo mito las cualidades más características de cada momento vivido en los últimos seis siglos. Dichas figuras son: Prometeo, Sísifo, Narciso y Edipo.
 Ante lo expuesto, lógicamente nacerá la siguiente pregunta: ¿Por qué analizar el periodo postdogmatico, postreligioso, desde la perspectiva de seres mitológicos?, y se responde aclarando que estas personificaciones en momento alguno son deidades, sino seres que se burlan de los dioses olímpicos y por ende, cada uno pago la consecuencia de su atrevimiento, la cual le hace encajar en cada uno de los momentos que se presentaran en este ensayo.
 Para algunos, la Edad Moderna nace en 1492 con el llamado descubrimiento de América, que no es otra cosa que un inicio sangriento de una nueva época desde la tragedia humana, algo que es muy característico para clasificar las etapas de la Humanidad desde el sufrimiento. Tal cual Prometeo, los primeros pensadores de la Época moderna, le robaron el fuego a los dioses del Medioevo y se lo entregan a la razón, comenzando actuar esta alejada de la religión y de las creencias dogmáticas. El proceso que se comienza a dar esta descrito muy acordemente desde el mito de Prometeo.
 Prometeo, es un titán considerado el amigo de los mortales. Es quien roba el fuego, el arte y la sabiduría a los dioses y los reparte entre los seres humanos. A su vez, es quien realiza el primer engaño a Zeus, ya que cuando se organiza el primer sacrificio a Zeus oculta bajo la provocativa grasa del sacrificio los huesos y en otro montón coloca la carne, Zeus escogería lo que comerían los dioses y cae en el engañado de escoger la provocativa grasa, quedando a los seres humanos la carne. Por este acontecimiento, Zeus ardiente de ira le quita el fuego a los seres humanos, a lo que Prometeo de nuevo roba el fuego y se lo da a la humanidad.
 Prometeo, es condenado a estar atado a una piedra y a que un águila al final del día lo visitara y le comiese el hígado, constituyendo esto un castigo eterno, hasta que Hespérides paso por donde estaba el condenado y mato al águila.
 En Prometeo se personifica el nacimiento de la edad Moderna, ya que el no tener ningún miedo a los dioses le permite ser capaz de ridiculizarlos con su perspicacia, permitiendo al ser humano de tener el control de la luz, de la sabiduría y del arte, procurando a la humanidad de una visión muy lejana de lo que son los dioses y de dejar todo a la voluntad de seres que no eran capaces de comprender la existencia de la humanidad. Ese mismo proceso, es el que ocurre en la época moderna los pensadores de ese periodo comienzan a formular teorías, ciencia y conocimiento desde la razón humana, dejando poco a poco de lado lo que profesaba la religión como verdad absoluta. Se hacen dueños del fuego, de la sabiduría y ya pueden comenzar a formular teorías y hurtadillas que burlasen los dioses y de los religiosos que los seguían. El fuego no es otra cosa que la razón humana, por medio de la cual se ilumina la obscuridad de las creencias en seres inanimados que desde la ficción obscurecen el pensar del ser humano. Al igual que Prometeo, algunos de los que se robaron ese fuego fueron condenados y castigados a la hoguera, pero que han sido luego rescatados, y restituido el lugar de iluminadores de la zozobra medieval que había ensombrecido a la humanidad, así se da ese primer momento, el de liberarse con sacrificio de la neblina tan espesa que embrutecía y ensombrecía la razón humana.
 Como en todo proceso histórico, se encuentran los retardatarios, en este caso de la razón que se han ido dando en diferentes momentos de los ocho siglos, dichos retardatarios anhelan regresar al tiempo del Medioevo; los existencialistas, en algún momento han marcado esta tendencia, que se enmarca en la figura de Sísifo.
 Sísifo; el castigo que recibe este rey, fue el de subir una piedra durante toda la eternidad por una montaña empinada, pero al momento de llegar a cierto punto dicha piedra vuelve rodar hacia el abismo, esto lo ha de realizar en el inframundo sin jamás morir. Este castigo le fue infringido, porque al momento de morir pidió a la esposa que realizara un sacrificio a los muertos para que le permitieran regresar a Corintio, su patria, luego de que regreso no quiso volver al inframundo, hasta que fue llevado a la fuerza por Hermes; y la tortuosidad del castigo, es por salir y contar lo que pasaba en el inframundo. Posee entre la mitología la fama de ser el hombre más astuto y sabio.
 De la misma manera que Sísifo que engaña a las creencias, así son estos retardatarios que buscan fortalecerse en las corrientes que van naciendo y se identifican con ellas, pero a la hora de formular y dar el todo por el movimiento que apoyan, se dejan llevar las viejas añoranzas y buscan el regresar a un pasado, que según ellos, más glorioso y reciben como castigo el tener que cargar el peso de su pasado, el cual deben traer al presente, pero que al final los hace regresar y tener que replantearse todo; casos famosos no faltan, Kant, por ejemplo, cuanto ya fundamentaba su crítica de la razón pura cae llevado por los perjuicios religiosos, a proponer un elemento de la moralidad que desbarata su sistema y lo vende al cristianismo al final. Siendo marcado al igual que Sísifo, que al no querer morir a sus creencias anteriores, se ven arrastrados a ser condenados a cargar infinitamente la piedra de su falta de autenticidad a la hora de pensar. Poseen la astucia y la sabiduría necesaria, pero no son capaces de divorciarse de las creencias, haciéndolos con esto caer en la persecución de una piedra, que jamás les permitirá alcanzar la cima del conocimiento.
Y el último momento, se caracteriza por dos personajes míticos, que juntos enmarcan la gran diversidad de este último lapso histórico, estos son: Narciso y Edipo.
 Narciso, por su extraordinaria belleza se daba a la tarea de rechazar y desolar a todas las pretendientes, de manera tal, que es el causante que la ninfa Eco se confinará en una cueva hasta morir, por el desprecio de su amor. Su castigo fue el de enamorarse de su propio reflejo y morir al tratar de besarse, este castigo es impuesto por Némesis (diosa de la venganza).
 Edipo, su vida se ve marcado por un oráculo, el cual precisaba que mataría a su padre que era el rey, cosa que él desconocía, y mata a su padre el rey, y luego de vencer al Esfinge con sus acertijos, es nombrado rey casándose con su madre, ignorando ambos esta relación, al momento de conocer el oráculo y lo que había hecho decide sacarse los ojos.
 Estos dos personajes, identifican abiertamente el momento histórico de la condición postmoderna, ya que encierran en su vida la despreocupación de las consecuencias de sus actos, el vivir como la vida les permite y sin respetar las condiciones que las costumbres y tradiciones le plantean; ya no viven en relación de pensar y no actuar, sino que viven lo que sienten. En Narciso, es la despreocupación por la desventura de quienes se le acercan, así como de lo que sienten y piensan, es el reflejo de esta condición que busca el goce, el sentir y el disfrutar la vida y cuanto hay en ella, no son ajenos a ese castigo sufrido por éste, y llevan ese amor propio hasta el extremo de independizarse de todo lo que los rodea, fundamentando el relativismo y el todo vale, que toman al límite la libertad sexual y del apasionamiento sobre su propio cuerpo y su disfrute. Todo esto, muy de la mano de la realidad que viven
 En Edipo, el tener relaciones carnales con su madre, aunque se da por desconocimiento, está muy unido a Narciso al ser ramas del mimo árbol. En éste, se busca el poder, el placer y el tener lo del otro sin ningún miramiento, teniendo como punto nefasto el desearse a sí mismo y como punto favorable el sentir y el vivir como se siente.
 Viendo estas tres realidades, estos últimos seis siglos tienen la particularidad de ir de la mano. Con lo prometeico, se logro que la Humanidad, es decir el individuo racional valga por encima de las creencias religiosas, en lo “sisífico” que el retornar a la superada obscuridad medieval procura síntomas de pérdida de identidad, dando el resultado de una viva detrás de una piedra que se empuja; y en lo Edipico y Narcisista, que orientar la vida desde los sentimientos y el placer, es la mejor manera para educar la razón alcanzada por lo prometeico, pero que se encuentra con lo “sisífico” y se descarrila de la finalidad.
 En los primeros momentos ya las bases se asentaron, pero en el último momento es donde hace falta una orientación de pensamiento para encarrilar los placeres a la razón, y lograr que la vida sea la orientación de los placeres a la razón y vivir como se siente y piensa.
Luis Gustavo Zambrano

(Bohemio del XXI)

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