RESUMEN
La condición
postmoderna, profesa unos aires de cambios que ya no se pueden explicar desde
reglas y normas morales y mucho menos culturales, en el ámbito intelectual se
ha iniciado un movimiento que está en contra de todo lo que es dogmático y
normativo, no como una revolución para llevar la contraria, sino un motivo para
pensar desde la experiencia. Este movimiento, no tiene un nombre fijo pero si
tiene características que lo encierran en la filosofía de la vida o desde la
vida, Savater a esta manera de pensar la filosofía la denomina “Existencia
Filosófica”, jugar con todo lo que es impuesto por la tradición de la sociedad,
la cultura, la política y principalmente la religión, que es la que fundamenta
los demás aspectos del desarrollo de la vida. Esta existencia filosófica, se basa
en la experiencia y por consiguiente, en las diferentes maneras de vivir, de
actuar y de pensar ante la realidad que muy particularmente le corresponde
vivir a cada uno. Nietzsche es el primero que expone esta manera de hacer
filosofía, basada en lo que se vive y se experimenta; en su obra marca tres
maneras de hacer filosofía: la de los religiosos que es la del “tú debes”; la
de los autodenominados poderosos que es la del “yo quiero”; y la de la
Existencia Filosófica que es la del “yo soy”. Con esta última, muestra que la
filosofía es una afirmación del hombre como unidad muy contraria a las otras
dos, que se basan en la masa sobre el individuo. Y como último aspecto, de esta
Existencia Filosófica se identifica quien es el verdadero Sabio, muy contrario a
la concepción cientificista, religiosa y tradicional de identificar al Sabio como
el que más teoría domina y se demuestra cómo se obtiene realmente la Sabiduría,
siendo este el método con el que se
funda la pre-historia.
ENSAYO
A manera de prólogo:
Este texto no es un estudio sobre libros o tratados, sino sobre experiencias
que es la filosofía del presente, no es un tratado sagrado, sino profano,
porque en fin, las humanidades nacen es como una reacción a lo denominado
sagrado-religioso, por ende es un hecho profano tanto como los verdaderos
pensadores, es un intento de argumentar filosóficamente lo que se habla a
diario en las busetas, en un receso, entre amigos, con los vecinos; la realidad
vivida desde experiencias y analizada desde libros.
En el siglo XXI se
respira el aire de una nueva manera de ver el mundo, de pensar sobre la verdad
y sobre la moral; ya los dogmas o verdades absolutas que en antaño sustentaban
las diferentes facetas de la sociedad y de la cultura, ahora no son bien
recibidas por el gran colectivo. Este nuevo aire, es denominado Relativismo,
tantas verdades como personas existan, es calificado en diferentes ámbitos
desde la ciencia hasta la moral, en estas líneas me centrare en el Relativismo
de la verdad, pero no para defenderlo o condenarlo, esto es propio de las
religiones, sino para manifestar la nueva forma de pensar, la cual es bastante
rara para nuestros abuelos, pero muy familiar para nuestros hijos.
La cultura de
Occidente, se ha desarrollado a lo largo de la historia de la mano de la religión
Judeo-Cristiana, que ha impregnado toda la cultura con sus dogmas o verdades
absolutas, que en su totalidad no pueden explicarse desde la razón o desde el
razonamiento, por eso elevan dichas verdades al plano metafísico de la fe, y
aunque existan voces que digan que la fe y la razón se complementan y caminan
juntas de la mano eso es FALSO, desde que comencé a estudiar filosofía siempre
he escuchado “philosophia ancilla theologiae” (la filosofía esclava de la
teología, Tomás de Aquino), o sea esclava la razón de la fe.
Por este motivo, nace
este ensayo bajo el título de EXISTENCIA FILOSÓFICA, de pensar y vivir como se
piensa, como diría Nietzsche de “ser creadores”, de ser inventores y no simples
consumidores de ideas, de planteamientos y dogmas heredados, ya basta de
transmitir miedos mitológicos, es hora de que pensemos, de que seamos capaces
de ser libres pensadores, sin que nos importe que una cultura roída por las
fuertes creencias políticas y religiosas nos consideren reaccionarios ante el
orden establecido desde el dogmatismo, para esta nueva concepción de vida
Nietzsche nos deja unas palabritas de apoyo para los que nos atrevemos pensar
diferente “¡Qué nos importa eso a nosotros los filósofos lo que piensen los
demás!”
De entrada son palabras
chocantes al oído criado en los dogmas, pero no pienso valorarlas como buenas o
malas, porque, ¿qué es lo bueno y qué lo malo?, pero en el transcurrir de esta
ponencia fundamentada desde la razón y la filosofía mostraré este camino tan
“extraño” de la EXISTENCIA FILOSÓFICA.
Savater, hablando sobre
el legado de Nietzsche expone esta postura, por tanto, no es algo nuevo, pero
si oculto. “Una existencia filosófica, dice Savater, es lo contrario de ser un
profesor de filosofía; una existencia filosófica es lo contrario de una carrera
de filosofía”, porque hay que acotar que la filosofía desde la vida, de la
vida, es la manera en la que se puede rescatar el valor que tiene la filosofía;
ya basta de que la filosofía se piense desde Grecia, la edad media o la
Venezuela de Andrés Bello, es necesario hacer filosofía actual para hombres
actuales.
La filosofía expresada como
una repetición de periodos históricos y vidas de filósofos cansa, hasta el
punto de rechazar las humanidades por tan cruel tortura de memorizar y pasar a
una hoja lo tan complejo del pensamiento de un gran autor, es necesario conocer
esta historia, pero no apegarse estrictamente a ella, porque esa filosofía fue
pensada para responder a alguna necesidad o polémica del periodo que le
correspondió vivir a cada filósofo, y aunque encierra una gran riqueza y
permite conocer puntos de vistas para formular un nuevo pensamiento o
retroalimentarlo, lamentablemente una clase de filosofía es más rigurosa y
tediosa que una clase de matemática, en la cual ya se sabe el resultado sin
necesidad de plantear el problema, porque siempre un número más otro da el
mismo resultado en cualquier parte del mundo o en cualquier momento histórico;
mientras que si la filosofía se lee hoy se entiende diferente que ayer o como
la entenderán mañana o en cualquier otro rincón del mundo, porque el
pensamiento del hombre evoluciona con el roce de cada experiencia. Por tanto, se
ha de ser partero, como decía Sócrates, sacar un nuevo conocimiento que nos
ilumine el presente, porque el pasado se quedó atrás y ya no necesita ser
iluminado, aunque si valorado.
En este tiempo, en el
que el hedonismo y el gran afán de conocer lo desconocido nos mueve, es necesario
que la Existencia Filosófica se base en jugar con nuestros nervios, con
nuestros sentidos, con nuestras pasiones; que se puede sentir y vivir para
luego pensar, vivir y escribir, poder jugar con nuestra moral, con nuestros dioses,
con todo lo inimaginable que nos impulsa hacia arriba y nos separa los pies de
la tierra, y que algunas veces nos insta a renegar del cuerpo.
Esta necesidad o afán
de jugar con lo anterior, viene a ser contrario a una lección bien aprendida y
luego transmitida tal como fue aprendida, es contraria a la moral de la
nivelación y del rebaño, de pensar en que todo es para todos por igual, cuando
siempre se ve que lo que es para todos nadie lo quiere. Esta postura de jugar y
cuestionar todo, es contraria a todos los repetidores de filosofía,
catedráticos, es contrario a los docentes de nuestro sistema educativo
venezolano que repiten lo mismo que estudiaron en sus tiempos de escuela, que
los hace ver como unos pedantes delante de sus estudiantes, quieren ser tomados
por sabios y conocedores de toda la historia de la filosofía y quedan en
ridículo, porque muchas veces para los estudiantes es la primera vez que tienen
contacto con la asignatura y por ende, necesitan es que se les inicie no que se
le produzca un estreñimiento mental.
Es contraria al
sacerdote o religioso que condena el relativismo porque su verdad es absoluta,
fundada en un sujeto, llámese Cristo, Mahoma, Moisés, que pretenden decir que
una verdad es objetiva, cuando entre ellos mismos se contradicen y no saben cómo
solucionar sus mal entendidos, ya que ni a espada y a cruz han sido capaces de
unirse bajo un solo pastor y en un solo rebaño, que ironía.
Es contrario al
político que sólo ama al dinero, el prestigio y el poder porque es adorado por
borregos que mientras que les tengan la espalda oprimida se encuentran felices
y que cuando los descargan, buscan rápido a otro que los oprima de nuevo; y es
contrario, al socializante al que coloca a la sociedad, el conjunto, por encima
del individuo y lo llega a tratar como una máquina, la cual debe funcionar de
una manera determinada para que todo el sistema se encuentre en correcto
funcionamiento. Aclaratoria, no me he alejado de la temática planteada.
La auténtica EXISTENCIA FILÓSOFICA, es de la de quien juega
con sus miedos y con las creencias impuestas, quien destruye las viejas tablas
que rigen nuestra cultura, tanto tabús políticos como religiosos; quien es
capaz de hacer esto es el verdadero maestro, palabra que los educadores
universitarios tanto repudian sin saber que magister significa: el que conduce,
el que lleva de la mano y me permito agregar el que piensa y hace pensar.
Quien es filósofo de
corazón y no de título, es el que es capaz de vivir con una sola cara y por
eso, escribe desde la vida en la vida de los demás, quien realmente tiene una
EXISTENCIA FILOSÓFICA no es quien obedece a la necesidad, sino quien decide que
es lo necesario y más importante aún, se pasea por las diferentes verdades de
la vida y de cada sujeto sin jamás objetivizar nada, porque es un danzante en
la realidad que ve, que siente en fin, que experimenta, es capaz de llegar a
vivir de muchas maneras distintas, y esto solo lo alcanza quien sabe
experimentar y deja invadir sus sentidos de todo lo que lo rodea, sin excluir
nada debido a un prejuicio cultural o religioso. Todas las experiencias, son
escritas tanto en el cuerpo como en la conciencia. Si él no tolera sabe
respetar los otros puntos de vista, porque valga la salvedad, quien tolera se
aliena mientras quien respeta el punto de vista del otro, realiza una crítica y
discierne lo substancial de lo complementario.
¿Cómo se puede hablar
que la EXISTENCIA FILOSÓFICA ha de ser objetiva? O ¿Qué la verdad es objetiva?,
si los filósofos y pensadores por antonomasia, son sujetos o sea subjetivos,
que pueden ver algo objetivo pero a la hora de interpretarlo cargan la realidad
observada o al objeto con su presencia subjetiva. Y por la maravillosa cualidad
de ser sujetos, por ser sujetos que piensan, automáticamente la realidad es
vista desde un punto propio, algo contaminado de creencias, ideales,
prejuicios…, pero en el fondo único y auto comprendido. Siempre el filósofo ha
expuesto ideas en nombre de la verdad, sin jamás percatarse que él habla es de
sí mismo y de su experiencia, así la termine vendiendo a un movimiento o
creencia en particular, es decir que el filosofo procura buscar la verdad, pero
hay que aclarar que la verdad que busca es propia y respetable desde su punto
de vista, ahora bien se hace necesario que la comparta para que sea consensuada
y se llegue a una verdad intermedia y compartida.
El hombre postmoderno
es en suma, el único que puede tener o experimentar la EXISTENCIA FILOSÓFICA,
ya el primero que comprendió que el pensar filosófico, se fundamenta en la
relación del individuo con las experiencias y que no está fundamentado en la
verdad, fue Nietzsche, siendo por ende el fundador de estas maneras de pensar y
sentir la vida como filosofía, y por lo tanto su pensamiento se transfigura en
una Experiencia Filosófica. Tan así es su pensamiento de innovador y de
peculiar que lo primero que hace es proclamar en su fase madura de pensamiento
que Dios ha muerto y va más allá hasta afirmar que lo hemos matado nosotros y
que se puede comprobar su muerte al momento de acercarse a una Iglesia, las
cuales son sus sepulcros y se huele la podredumbre del cuerpo descompuesto, ese
místico cuerpo pululando olores fétidos, que se desprenden en cada palabra y acto
de doble moral que realizan los miembros místicos de ese cuerpo.
La EXISTENCIA
FILOSÓFICA, va de la mano de lo que se denomina Voluntad de poder, Nietzsche en
su gran obra expone tres estilos o categorías de pensadores, afirmadas desde su
perspectiva de lo que es la voluntad. En el fragmento referido presenta la
siguiente distinción:
·
El “Tú debes”, obediencia incondicionada
ya sea a la filosofía pasada, o a las ordenes de los cristianos o los árabes.
·
El “Yo quiero”, es la actitud de los
héroes.
·
El “Yo soy”, la de los dioses griegos.
Ahora, esta distinción
o jerarquización en momento alguno ha de ser considerada dentro del ámbito
metafísico, por usar el ejemplo al que se refiere, sino que es una
jerarquización “objetiva” de la experiencia cotidiana de la vida, ¿por qué?, es
muy sencillo de responder, al momento de vivir o hacer una existencia
filosófica, lo más sublime que se capta y por ende, lo más importante, es la
experiencia de “yo soy”, yo soy el sujeto que permite que exista el pensamiento,
yo soy por quien se piensa, yo soy quien pienso, y por lo tanto yo soy el que
genero una unidad de conocimiento propio, que al instante de unirme a otros
formamos una masa que no ha de robarme mi existencia filosófica particular, ni
roba mis principios ni mucho menos mi manera de pensar, ya que a la hora de
abandonar el grupo o la masa sigo siendo individuo pensante y como consecuencia
tomo o rechazo la realidad expuesta por los individuos de la masa, sin caer en
el error de considerarme parte de un grupo que no piense sino que obedezca
ciegamente.
El escalón medio lo
conforma el “yo quiero”, comparado con la actitud de los héroes griegos,
personas que se salían del deber para imponer su propia voluntad, ser alabados
y reconocidos por la masa, personas que buscan distinguirse pero que llegado un
punto especifico, la fama, pierden su horizonte llegando a actuar como piensa
la masa, para poder mantener el status quo. Son los que buscan salirse de lo
cotidiano, de que se les tenga por fuertes, de que una nación depende de ellos,
pero que a la hora de dar todo por la nación caen y mueren presas de su
autocomplacencia y terminan siempre en manos de sus enemigos muertos o como
trofeos. Aquiles es el ejemplo más conocido de esta clase de héroes del “yo
quiero” que no trascienden para ser vencedores.
Y, el escalón inferior
lo ocupa el “tú debes”, borregos que cumplen las normas que los autodenominados
poderosos les imponen, el ejemplo claro son el cristianismo y la religión
árabe, que obedecen a un libro formulado por un sujeto por tanto subjetivo, es
pasado de generación en generación volviéndolo una verdad absoluta, por medio
de la fe. En esta clase de personas en ningún momento, se produce ni el más mínimo
intento de la existencia filosófica, ya que un dogma no se razona y razonar es
necesario para la EXISTENCIA FILOSÓFICA, por este motivo es que denominan que
la filosofía está al servicio de la teología, ya que de manera contraria jamás
hubiese nacido la teología, porque la filosofía supero y relego al mito de la
antigua Grecia.
Con el “yo soy”, se
toma la conciencia de individuo y se formula una constante experiencia
filosófica con la que se llega a formular la filosofía de los “tal vez” y se
rechaza la de filosofía de la certeza. La filosofía de los tal vez, es la
relativa, que permite que se piense como se quiera, que se viva según su propia
voluntad y que llegue a saber que mañana se le permite pensar diferente a como
se piensa hoy, porque eso es la existencia, momentos variados que dan
experiencias constantemente contradictorias y por tanto, se le permite variar
postulados y consolidar principios.
Mientras la de las
certezas, es rechazada por quedarse en el área dogmática-religiosa formando la
denominada teología-fe. Desde hace más de 4000 años hasta hoy, no han variado
los ideales del libro divino, tanto así que el día de hoy se ha de ver y
analizar desde la posturas de ese libro, con sus ideales milenarios, cayendo en
grandes anacronismos y contradicciones y por tanto, atentando contra la razón
en nombre de la fe, aunque en ese libro existan libros llamados históricos, se
nos dice que no ha de ser considerado un libro histórico, conformado por hechos
históricos, y cuidado si se duda que el universo gira alrededor de la Tierra,
porque ofenden al temerario Espíritu Santo que ilumino los errores de este
libro de fe, sino lean el famoso caso Galileo, Galileo dijo basándose en la
experiencia, la observación y la razón lo que la ciencia y los astrónomos
aceptan hoy, que el sol es el centro y la Tierra gira alrededor de este astro,
mostrando que la existencia filosófica de Copérnico y Galileo, es certificada
por la razón científica moderna, mientras el libro “pergamino”, afirma que la
Tierra es el centro del universo, la postura del Espíritu iluminador de la fe
le toca reacomodarse.
Un último aspecto de la
existencia filosófica, es el relacionado con la concepción del “Sabio” que es
visto como el hombre lleno de conocimientos científicos, comprobados por medio
de un método en un laboratorio, ante esta concepción Nietzsche habla en su obra
la Voluntad de Poder que “se ha confundido durante mucho tiempo el Sabio con el
hombre científico y durante más tiempo todavía con el hombre educado religiosamente”.
El término es encapsulando por tanto en la disposición del Sabio en la ciencia
y en la formación religiosa, cuando el verdadero Sabio, visto hasta ahora desde
tiempos inmemorables, es el hombre que experimenta y que por medio, de resolver
inconvenientes que le producen esas experiencias vividas ha ido llenándose de
Sabiduría, no de libros pensados por otros, sino de vivencias propias. Sabio es
el que tiene experiencias reales, las cuales le permite modificar sus acciones
o labores y ser más acto y por tanto, un pensador de porqués y no esclavos del
tú debes.
En fin, para que se dé la
Existencia Filosófica, es necesario tener los pies en la tierra, la cabeza
encima de los hombros y los sentidos atentos de lo que pasa alrededor. Además,
es necesario saber que “yo soy” el que me limito o me expando y que no hay deber
que doblegue mi voluntad de poder. La Existencia Filosófica es en conclusión la
filosofía “postmoderna-relativa-de los tal vez”, no es la de ser un profesor de
aula, ser un pedante, sino la de un maestro de la vida, de la experiencia, es
la filosofía del presente y aun con mayor temeridad lo afirmo ¡es la filosofía
del futuro!, la que nuestros hijos querrán vivir y la que nosotros filósofos
del siglo XXI debemos pensar, vivir y colocar por escrito; y aunque los
contemporáneos nos critiquen, nuestros hijos lo agradecerán y nuestros nietos
nos verán como estrellas que alumbran el firmamento, y no como
moralistas-religioso que son vistos como piedras que los hacen tropezar con sus
largas sombras del tú debes propias de la moral.
Filosofar
es pensar, es amar la libertad de
los
sueños y ser existencia de la vida. (L.G.Z)
Luis Gustavo Zambrano
(Bohemio del XXI)
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