Mi nombre Filosofía, proviene del término griego φιλο que significa amor y de σοφία que significa sabiduría.
Fui concebida por allá en el S. VI a. C., por un señor que estaba cansado de ver que todo lo que ocurría en el mundo era considerado y atribuido a un dios, fuera del cielo, la tierra, de la fertilidad; o si no existía dios para explicar lo que pasaba lo creaban, bueno eso me lo contaron así.
Tales, mi padre, deja de lado las explicaciones de las cosas atribuidas a dioses (los mitos), y comienza a buscar los porqués de las cosas: pensando racionalmente; y a su vez, busca en la naturaleza, physis, el principio que lo origina todo, arjé, dejando de lado al mito, que es mi abuelo, y comienza a razonar y llega a la conclusión que los dioses no son el origen de nada y coloca el agua como principio de todo, en ese preciso momento nací. Mi nacimiento pudo ser por accidente, pero nací y gracias a ese intento he ido creciendo y durante más de 27 siglos he ido formándome y siendo cada vez más completa.
Luego de mi padre, Tales de Mileto, siguen otros pensadores que igual que él me han ido formando, los cuales son mis tíos, en la antigüedad destacan unos más que otros, pero los que llegan a lo más alto en este periodo son Heráclito y Parménides, que sin ellos en su lucha por demostrar si existe el devenir o todo era estático inspiran y hacen que salgan al encuentro mi tío el soñador, Platón y su mundo de las ideas y su rechazo de la realidad y de los sentidos que según él nos engañan, y mi tío Aristóteles que logra colocar un punto de encuentro en dicha polémica formando dos conceptos que hasta el día de hoy se conocen: el acto y la potencia, y le devuelve la merecida importancia a los sentidos , ¡ah! y como olvidar a mi tío el comadrón del pensamiento, Sócrates que con su método de la mayéutica ayudaba a parir las ideas.
Luego, viene el medioevo que para los religiosos es el “Siglo de las Luces” y para el laicismo del obscurantismo. Aquí fui utilizada como sierva, esclava, de la teología; deje de crecer fuerte e independiente, me vi obligada a servir y hablar como las guerras entre las religiones quería que hablase. Aquí destacan mi lord Agustín de Hipona que cristianiza a mí tío Platón, y coloca la importancia en lo trascendental y vuelve a imponerse el desprecio del cuerpo; también los árabes Avicena y Averroes que dan a conocer en occidente al tío Aristóteles, que es cristianizado por un revolucionario del pensamiento cristiano: Tomás de Aquino, quien llega usándome a ser un fundamento doctrinal de los Católicos, no se deben despreciar otros Lores como Maimónides, Buenaventura, Alberto Magno, Duns Escoto, Francisco Suárez, al fin hombres de religión que me aprisionaron en palacios, conventos y catedrales.
Un poco más adelante, fui liberada de estos recintos por mis enamorados de la Edad Moderna, en esta época se invierten los papeles, es considerada por el laicismo la “Edad de las Luces” y de obscurantismo por los religiosos, lo bueno de este periodo es que volví a ser Señora dejando atrás mi pasado de esclava.
Aquí mi gran enamorado, Descartes con su duda metódica y su famoso Cogito ergo sum, es quien me libera junto a los racionalistas, que consideraban que las ideas eran innatas, donde sobre salen entre otros: Espinoza, Malebranche, Leibniz; estos me devuelven mi señorío, mi reino de la razón; luego los caballeros Empiristas entre otros Locke y Hume me han de dar como siervos a los sentidos para comprobar como mayor fuerza la realidad y poder adecuar la razón a la realidad. Como olvidar a los Ilustrados: Voltaire, Diderot, Rousseau; que me enriquecieron con la afirmación que la razón humana puede combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía. El Idealismo con Hegel y Kant, que me hacen de nuevo alejar de la realidad.
Al final la edad contemporánea, se me quiso ver de nuevo como sierva, pero mis amantes no me dejaron caer prisionera en las manos de la ciencia, destacan Schopenhauer y Kierkegaard con el irracionalismo, Feuerbach, Karl Marx y Engels con el materialismo, Comte con el positivismo. Desde entonces, la ciencia me desprestigia y no sólo eso, también ataca a mis enamorados y sus reflexiones, las cuales las realizan por medio de mí. Aunque, estas criticas tienen cierta razón, porque en algunos momentos se ha dejado de lado la vida y se habla solo de ideas abstractas.
Es en este momento de decadencia, cuando sale a mi encuentro un mesías del pensamiento, que se encontraba adelantado a su tiempo: Friedrich Nietzsche, quien con su obra maestra hace una afirmación, la cual era un secreto a gritos, que revuelca al mundo y su concepción moral de sometimiento y debilidad, afirmando: ¡DIOS HA MUERTO! (La gaya ciencia, aforismo 125). Con esto mi amante me devuelve a ser parte de la vida, con su Vitalismo me devuelve al mundo y me permite orientar al hombre y a su vez, lo ayudo a superarse a ser un superhombre (Übermensch).
Él constituye un punto de ruptura, el cual se consuma con el movimiento Postmoderno, con hombres como: Foucault, Derrida, Lévinas quienes se encuentran presentes en la sociedad, para darme a conocer y mostrar que no he de ser usada para apresar, ya que lo estuve y no me gusto, sino para liberar y lograr que se aprenda a ver, pensar, hablar y escribir libremente sin perjuicios morales o metafísicos. Lamentablemente, para que esto se dé ha de existir el relativismo que me ataca a diario, ahí es donde ustedes jóvenes filósofos si me aman, han de intervenir y mostrar que lo relativo es necesario, pero sin olvidar buscar un consenso donde lo que yo tanto he buscado, busco y buscaré, se encuentre siempre clara en los tiempos venideros.
No quiero que me clasifiquen como ciencia, ya que los métodos y la historia es letra muerta, hay que conocer la historia, pero no se queden en eso. Prefiero ser tratada como un arte, en el cual se pueden dar matices nuevos en los que se pueden atrever a pensar y a reflexionar, cuestionar todo y crear criterios personales con los que me ayuden obtener mi búsqueda tan ansiada, que es la tan mal interpretada y huida verdad, Veritas.
En conclusión, con esta sencilla autobiografía me presento “mucho gusto soy la Filosofía”, no me definan todo lo contrario háganme vida; puesto que ya me conocen, les propongo que me ayuden a crecer y ser parte de la vida del mundo, no quiero ser parte de la historia, sino que quiero caminar donde camine cada discípulo mío, el Filósofo. Aún no quiero morir, para que eso no pase necesito que piensen y reflexionen, con esto me ayudaran a seguir viviendo en la vida del mundo.
Luis Gustavo Zambrano
(Bohemio del XXI)
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