Se
viven tiempos especiales en la etapa del pensamiento griego, ya las cosas están
perdiendo su velo mitológico, ya no es tan convincente que determinado dios o
grupo de dioses sean el origen de la realidad en que vivimos. Se sienten aires
de cambios, no sociales o políticos, porque ¡qué grandiosa y fructífera ha sido
la vivencia de un sistema social organizado en el ágora!; es un cambio de
pensamiento a la hora de observar la realidad: ya el dios del fuego, el del
inframundo, el de la vida o hasta el mismo padre de los olímpicos, no
satisfacen mis preguntas y cuestionamientos sobre cuál es el origen de las
cosas.
Soy
considerado el padre de la filosofía de occidente y de las matemáticas, en
estas últimas soy poco conocido, pero idee la formulación de que “los ángulos
en la base de un triángulo isósceles son iguales”, así como otros aportes.
El
aporte, por el que soy reconocido y renombrado en la historia de la humanidad,
es por la aportación en el campo del pensamiento donde dejé de lado al mito y
sus explicaciones fantasiosas, para buscar dichas explicaciones desde la razón,
no me interesaba lo concreto, sino el origen universal; esto se ha denominado
luego de mi existencia como “el paso del mito al logos”, lo que es lo mismo de
la fantasía a la razón.
Para
mí el principio de todas las cosas y de la vida, es el agua, de donde todo
procede y todo vuelve otra vez. Este principio, logro reconocerlo luego de
cuestionarme del por qué de las cosas, de cuál es el origen de la realidad. Y ayudándome
de mi experiencia, de la observación e impulsado por la razón, llego entender
que el agua es el principio originario de todo, y luego de entenderlo, veo que es
tan sencillo que al observar la realidad se ve que todo es húmedo, las
semillas, los ríos, las plantas, los frutos, entre otras muchas cosas, son
producto del agua, es más el aire y las nubes son por el calor evaporadas convirtiéndose
el agua en gaseosa; al condesarse se convierte en sólida; y liquida porque la
tierra flota sobre ella, en fin ¿qué cosa o realidad está fuera de la
transformación del agua?, a lo que respondo: ¡nada! y por ende, el agua es el
principio racional de todo cuanto existe.
Más
adelante, el agua no ha sido el principio o arjé de las cosas, sino diferentes
elementos, pero el método filosófico-científico se ha mantenido en mis
continuadores. Yo, a la filosofía le doy un valor histórico, desde momento de
realizar la ruptura entre el mito y la racionalidad, entre la fantasía y la
realidad, y a su vez anecdótico, por ser el primero que lo hizo, ya todos
comentan sobre mí, al haber iniciado esta manera de pensar y de ver la vida.
Me
considero y me consideran, el iniciador de un legado: el legado de la búsqueda
y del amor a la sabiduría, al conocimiento y al cuestionamiento de todo lo que
nos rodea.
Soy
el padre de la filosofía, un revolucionario del pensamiento antiguo, el iniciador
de una manera de pensar, pero aun mejor, quien abrió el camino para que la
humanidad piense y tenga una indagación racional ante la imposición de
fantasías religiosas. En el mito me eduqué, pero apartándome del mito me
consolide mucho más allá de los dioses olímpicos, en la historia de la búsqueda
inacabable de la verdad.
Luis Gustavo Zambrano
(Bohemio del XXI)
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